Si bien las aplicaciones iniciales de esta tecnología se
enfocaron en monedas virtuales, el interés por el
Blockchain ha sido creciente y en los últimos años
gobiernos, empresas y startups han invertido recursos
desarrollando nuevos productos y explorando sus posibles
usos.
Por ejemplo, en Grecia se está trabajando la idea de
sistematizar el registro de propiedad de la tierra usando un
prototipo de Blockchain, ya que el país no cuenta con un
registro de este tipo y tan solo el 7% del territorio está
correctamente identificado.
De manera similar, el gobierno
de Honduras evaluó dicha posibilidad con el fin de acabar
con las frecuentes disputas legales que se dan por las
propiedades. En ambos países, la implementación de esta
tecnología solucionaría la falta de seguridad de los
derechos de propiedad derivada de malas prácticas,
algunas asociadas a las inadecuadas administraciones de
los registros físicos y a la corrupción de dichos registros11
.
Otro sector que ha incursionado en el uso del Blockchain
es el sector logístico y de transportes. En este caso, el
gran reto que enfrentan estas compañías es saber dónde
y quién manipula una mercancía. Para ello, la empresa
Kolokium diseñó la plataforma TrueTrace, que permite
hacer seguimiento de cualquier mercancía que se
encuentre en el sistema.
Basta con que alguno de los
participantes de la cadena logística (operador o usuario)
cuente con la identificación del objeto para poder acceder
desde cualquier lugar del mundo, sin necesidad de
ninguna acreditación al historial de seguimiento del objeto.
Este historial es inalterable a pesar de ser público, dadas
las características de la tecnología Blockchain.
Adicionalmente, otro aspecto a tener en cuenta es la
rápida masificación de dispositivos interconectados.
Según Cisco12
, ya se sobrepasó el punto en que hay más
dispositivos o cosas conectadas al internet que personas.
El crecimiento exponencial de teléfonos inteligentes y
tabletas impulsó el ratio de dispositivos conectados por
persona a cerca 3,47 para 2015, y las estimaciones con
los crecimientos exhibidos hasta el momento muestran
que para 2020 el ratio ascenderá a 6,58, cuando habrá
más de 50 billones de dispositivos conectados (Gráfico 3).
Esta ultraconectividad, denominada Internet de las Cosas
(IoT, por su sigla en inglés), que se espera automatice
procesos de todo tipo (por ejemplo, en el caso de las
empresas logísticas, desde el embalaje de la mercancía
hasta el pago de esta una vez el cliente haya confirmado
su recibido), sólo puede estar soportada en una
tecnología como el Blockchain, que garantice la seguridad
de las transacciones y la confiabilidad de las partes
involucradas.
Aunque se ha mencionado que el Blockchain es una
tecnología para transacciones, es importante resaltar que
también es una herramienta de autenticación. Al respecto,
Skinner (2016)
13 explica que dada la mayor interacción
de las personas con sus dispositivos, es necesario contar con una identidad digital garantizada que minimice la
obligación del uso de PINs, contraseñas o tokens.
Este
requerimiento de seguridad estaría cubierto haciendo uso
del Blockchain dado que, como se señaló, es un registro
indeleble, público y trazable. En palabras más sencillas,
una vez la persona se identifica a través de uno de sus
dispositivos y realiza una transacción, automáticamente se
crea un bloque con información de la identidad de la
persona que puede ser chequeado en operaciones
futuras, eliminando así la necesidad de validar de nuevo la
identidad.
Skinner (2016) también hace otra consideración
importante al mencionar que en su núcleo, esta tecnología
facilita el intercambio de valor más allá que el bitcoin.
Cuando la gente envía y recibe bitcoins, esos son mejor
apreciados como contenedores de valor. Como un sobre
digital, estos contenedores pueden llevar "monedas" a
través de la red, pero también pueden transmitir formas
más ricas de información, generando la oportunidad de
desarrollar muchas aplicaciones convincentes de esta
tecnología.
Consideraciones finales:
La tecnología Blockchain genera cada vez más interés
por parte de industrias establecidas. El interés del sector
financiero
a nivel global empieza
a ser cada vez mayor,
ya que esta tecnología se ve como un impulsor de
grandes ahorros en infraestructura
y en los procesos de
back
-office
. Además, el Blockchain es un facilitador para
el desarrollo de nuevos negocios digitales que lleven
a la
implementación de novedosos modelos de negocios
y
diseño de nuevos productos
y servicios
.
Sin embargo, la adopción masiva de esta tecnología aún
no parece tan cercana debido
a algunos desafíos no
resueltos
.
En materia tecnológica es necesario tener en cuenta que la sustitución de los actuales sistemas de información por la tecnología Blockchain requiere, además de la disposición organizacional, una cantidad importante de potencia computacional, un análisis del consumo energético adicional requerido y sofisticados planes de transformación tecnológica al interior de las entidades. La interoperabilidad entre los diversos sistemas de información que los bancos usan también es una barrera a superar en este sentido . De manera similar, cuando se analiza el entorno regulatorio la situación es más compleja.
Y es que,
dependiendo del tipo de servicios
o procesos que sean
ofrecidos
o reemplazados con tecnología Blockchain
(medios de pagos, préstamos, inversiones, etc
) le aplicará
una regulación específica, ya sea en materia de
conocimiento de cliente, de prevención de lavado de
activos
y financiación del terrorismo
o de mercados de
capitales, entre otras
. Por otra parte, la inexistencia de un
marco regulatorio mínimamente común entre países
alimenta la incertidumbre sobre la jurisdicción aplicable
a
algunas de estas bases de información debido
a que por
su naturaleza no están vinculadas
a una ubicación
específica
.
La solución
a estas incógnitas, junto con las discusiones
abiertas del tema, permitirá que el Blockchain tenga una
aceptación generalizada en todas las industrias. Así
mismo, para que las aplicaciones de mayor impacto de
esta tecnología vean la luz, será necesario que bancos,
empresas, innovadores
y reguladores trabajen de manera
conjunta aún cuando esto signifique discusiones más
complejas
y demoras en la implementación.
